Restaurante Viridiana – Madrid
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Restaurante Viridiana – Madrid

fartucate.net“40 años oficiando una cocina ajena a la veleidosa veleta de la moda: sabrosa, rotunda y a contratiempo”. Así se describe en el titular de su página web el restaurante Viridiana, que comandado por su chef y propietario Abraham García, es uno de los restaurantes más peculiares de Madrid, con un nivel de cocina alto, lo mismo que sus precios, y con algunos “pequeños errores” impropios de un restaurante como este.

Abraham García es todo un personaje, dicharachero, cercano y amigo de las grandes frases, algunas muy originales, otra simpáticas y otras algo exageradas.abraham García

“¡Bienbebidos!”, “Pasen… y coman”, “Un viaje al corazón del sabor”, “Si aceptamos que la mesa es un viaje al placer, la carta es el mapa, devórela”, son algunas de las frase que podemos leer en su web o en la carta. Una carta que define como “breve y trufada a diario con las irresistibles tentaciones que me brindan los mercados que matutinamente visito”. También tiene su frase para definir la decoración de su local, “con velados espejos para que dupliquen la felicidad de los comensales, óleos con clase, y ese ambiente íntimo y acogedor que caracterizó siempre a las tascas ilustradas.”comedor viridiana

Y no falta una original frase para definir los libros que tiene publicados, “Comed y leed todos de mí, cuarteto de títulos que no me deshonra” y tampoco faltan las referencias al vino, “hay grandes vinos, pero los hay mejores”, “sobre el mantel le espera una apasionada carta de amor: de amor al vino, un selecto racimo de marcas de todo el orbe, que el mundo es un viñedo”.fartucate.net

En fin, todo un personaje que fue muy interesante conocer pero para el que nosotros también tenemos una frase referente a nuestra visita a su restaurante: “Qué bien comimos y que poco contentos salimos”, frase que define las sensaciones de una cena, que si bien fue buena en lo que a nivel de los platos se refiere, perdió la calificación de sobresaliente por “pequeños detalles” que ahora comentaremos.

Tres comensales ubicados en el comedor de la planta inferior, pequeño y con mesas igualmente reducidas, con espacio para casi nada -algo muy habitual en Madrid- muy cerca unas de otras, siendo necesario hablar muy bajo para que no se entere todo el comedor de lo que hablas.comedor planta inferior viridiana

Recibidos en primera instancia por un camarero que nos entrega las cartas, para que a continuación llegue el chef y dueño del restaurante, el citado Abraham García, y nos recite todo lo que hay fuera de carta, adornado con historias rocambolescas divertidas e incluso interesantes, con citas históricas y frases impactantes, por lo que a veces resulta complicado entender bien lo que ofrece.

Un poco abrumados por el “mitin” y después de escoger el vino, pedimos al amable pero impaciente camarero -vino dos veces a preguntar cuando todavía estábamos mirando la carta-  lo que queríamos cenar, sin que en ningún momento valorarse lo que estábamos pidiendo y sin darnos consejo alguno sobre el evidente exceso de comida que a la postre resultó que pedimos.

Entre tanto seguíamos escuchando a Abraham recitar su discurso a otras mesas e incluso se paró en varias ocasiones a hablar con nosotros antes de que nos trajesen la comida y mientras degustamos los entrantes, lo que nos sirvió para enterarnos un poco más de lo que estábamos comiendo, porque el camarero que nos sirvió, tres veces que le preguntamos por algún componente del plato, tuvo que ir a preguntarlo a la cocina. Un restaurante en el que difícilmente se baja de 80€ por persona, lo menos que se puede pedir es que el camarero conozca los platos, no basta con ser amable.

fartucate.netComenzamos con un espectacular aperitivo invitación de la casa, y decimos espectacular porque más que un aperitivo parecía un primer plato. Salmorejo con fresas y arenque, acompañado de pepino, alcaparras, melón, endivia roja, lechuga, higo, morcón ibérico y corazón de calabaza. Todo fresco y de primera calidad. El salmorejo quizás demasiado dulce pero eso ya es cuestión de gustos. El tamaño del plato lo podéis ver en la imagen.

Ensalada de Langostinos de La Marisma, con verduras y  Chips de coco.fartucate.net

Los langostinos muy buenos pero demasiada presencia de cítricos que anulaba todos los sabores.

Foie de pato sobre pan de vainilla.

Con chutney de manzana, ruibardo, almendras y tiras de piel de naranja. Foie de calidad que mezclado con el resto de ingredientes del plato que os hemos citado, logra un sabor sublime. Nos lo sirvieron acompañado de una copa de Sauternes, un vino dulce francés de la región del mismo nombre, dentro de la zona vinícola de Burdeos, perfecta compañía para este plato.

Risotto con trufa blanca.fartucate.net

Hecho con arroz italiano con un año de curación que no sirve para cocinarlo de forma tradicional pero que es ideal para risotto. Cremoso, punto perfecto, con sabor a nata que mezclado con la trufa blanca y con un buen aceite de oliva virgen extra, logra un sabor increíble. El problema es que cada plato da para comer dos o incluso tres personas, algo que nos debían haber advertido cuando lo pedimos. Dejamos más de la mitad en cada plato y ni el camarero que lo retiró ni Abraham que desde ese momento no volvió a aparecer, se dignaron a preguntarnos por qué habíamos dejado tanto. Un muy mal detalle impropio de un restaurante de este nivel.

fartucate.netMerluza de pincho a la plancha con verduras a la parrilla, ajoblanco y  salmorejo de tomate asado.

Merluza fresca, muy buena y perfectamente planchada. Las verduras igualmente excelentes. Un plato perfecto.

fartucate.netNo pudimos con postre pero nos sirvieron unos dulces muy ricos para acompañar el café.

fartucate.netDe su escasa oferta de vinos, todos de calidad y muy caros, escogimos un A Teixa 2013, un blanco Ribeiro elaborado por Luís Anxo Rodríguez Vázquez con uva Treixadura y una aportación muy pequeña de Godello y Albariño. Un gran vino.

fartucate.netEn resumen, si nos hubieran orientado en las cantidades y con un camarero un poco más profesional, estaríamos hablando de una cena excelente, a pesar del precio que pensamos es algo elevado para un restaurante con buen producto y buena cocina, pero con unas instalaciones poco cómodas y un servicio muy mejorable.

Está muy bien presumir de forma irónica de precios caros, como hace Abraham en sus presentaciones o con frases que aparecen en la carta como “y otros pescados de hoy igual de caros”, pero eso debe ir acompañado de personal más preparado, mesas más cómodas y evitar malos detalles como los que hemos comentado.

M.M.