Restaurante Mon – Ciudadela (Menorca)
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Restaurante Mon – Ciudadela (Menorca)

fartucate.netEl Restaurante Mon fue abierto inicialmente en el hotel Casa Faustino de Ciudadela, para trasladarse el pasado mes de abril a un nuevo emplazamiento en una casa tradicional situada en fartucate.netel número 4 del Passeig Sant Nicolau, a escasos metros del puerto deportivo de Ciudadela.

Está dirigido por un experto cocinero, Felip Llufriú, que regresó a su ciudad natal tras un largo recorrido por la Península, destacando su trabajo durante una década en el restaurante Moo de los hermanos Roca de Barcelona, donde tuvo una estrella Michelin.

Conocedores de estos antecedentes y de la apuesta total por el producto menorquín de este local, acudimos con la intención de seguir indagando en la cocina y los productos de la tierra, y no nos decepcionaron.

Ya de entrada nos sorprendió agradablemente el local, con una decoración minimalista sobre paredes fartucate.nettotalmente blancas que impresionan al entrar. Cuadros sabiamente repartidos solo en uno de los laterales, utilizando hasta los enchufes y cables de la iluminación para decorar “sin querer” el lado opuesto.

Una entrada amplia como recepción, da paso a un comedor también amplio y bien distribuido, que conecta con otro comedor en el patio central que es una auténtica maravilla.

Éramos dos y nos situaron en una mesa del primer comedor, perfectamente aclimatado con aire acondicionado de los que mantienen el ambiente fresco sin molestar, cosa que agradecimos porque el calor y la humedad que había en el exterior era casi insufrible.

Nos recibió un miembro del personal, muy amable y al que no sabemos cualificar, porque todos nos parecieron merecedores del cargo de maître por su alto nivel de profesionalidad. Nos obsequió con una copa de cava fartucate.netexcelente y unas originales barritas de kikos, que resultaron un bocado simpático y agradable pues sabían a kikos de verdad.

Mientras estudiábamos la carta nos sirvieron otro aperitivo sorprendente y con una original presentación: Emulsión de huevo con sobrasada. Cuchara a fondo para capturar bien la mezcla, que en boca era explosiva y a la vez sublime. Una auténtica genialidad.

fartucate.netfartucate.netMás exquisiteces, en este caso atendidos por Manuel, que nos sirvió dos tarrinas de aceite de oliva virgen menorquín de dos marcas diferentes, de una calidad extraordinaria, con una fluidez sorprendente y un sabor tremendo.

Seguimos con una de las especialidades más sonantes de la casa. Hígado de rape escabechado con finas láminasfartucate.net de champiñón e hinojo marino. Plato difícil y no apto para paladares o estómagos con prejuicios o demasiado clásicos, pero que a nosotros nos encantó. Textura gloriosa y sabor alucinante.

Mejillones con salsa de azafrán. Buen producto, sorprendente combinación – sobre todo para un asturiano – y muy agradable sensación en boca. Aquí fartucate.netempezamos a entender la fama de Felip Llufriú de lograr sabores muy definidos, tanto en platos muy sencillos como este, como en otros que necesitan de una técnica mucho más depurada.

Pescadito frito con limón y albaca. En crujiente, buen sabor y siendo perfecto para compensar la sofisticada elaboración y agresivo sabor de los otros dos entrantes.fartucate.net

Llegaba el turno del pescado, pero no podían ofrecernos una de las especialidades de la casa, pescado de roca escabechado sobre coca con berenjena escalibada, porque no había entrado nada en los días anteriores. La alternativa, sin embargo, fue igualmente muy buena:

Móllera, pez que nos dijeron es parecido a la merluza. fartucate.netEstaba muy bueno, perfectamente preparado con la piel “turradita”, el interior muy jugoso, gran sabor, acompañado de una vinagreta de ajos y tomillo a la que le sobraba algo de especia. Sin embargo, en lo del parecido a la merluza no estamos muy de acuerdo. Su textura se asemeja más a una mezcla entre el bacalao y el mero, aunque lo importante es que estaba muy rico.

fartucate.netRape con puré de patatas al mortero y azafrán. Se sirve regándolo en mesa con un caldo demasiado sabroso, que no liga demasiado bien con el rape. Es un plato diseñado originalmente para hacer con cabracho, pez sin duda más adecuado que el rape para este tipo de elaboración, sin que esto quiera decir que no haya resultado un plato más que digno.

Mucha comida ya, pero había que probar algún postre. Solo pedimos uno que tuvieron la delicadeza de servirnos fartucate.netrepartido en dos. Un helado de ensaimada que estaba delicioso.

Para completar una sensacional cena y a sugerencia de Manuel, unos licores de dos tipos muy diferentes. Uno de Cacao muy suave y de poca graduación, y otro de pera de graduación más potente que nos recordó a los snaps alemanes. Rico el primero y estratosférico en segundo.

fartucate.netLa bodega en general un poco escasa, por lo que optamos por acompañar la cena con un Iamontanum blanco, vino Menorquín que probamos el día anterior en el S’AMARADOR. Una pena que no lo tuvieran suficientemente frio, ya que aunque intentaron rápidamente enfriarlo con la correspondiente cubitera de hielo, no pudimos disfrutarlo en la temperatura adecuada para este tipo de vino.

Nota alta en general para este restaurante, con una muy buena relación calidad-precio. 102 euros fue el importe total de nuestra cena, muy por debajo del auténtico valor de la misma, ya que algunos extras y detalles que tuvieron con nosotros, no nos los cobraron.

Cita obligada en Ciudadela.

M.M.