El Hórreo -Antromero ✪✪✪
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El Hórreo -Antromero ✪✪✪

Esta crónica va de marisco y de uno los últimos reductos realmente auténticos que nos quedan en Asturias donde pegarse un buen homenaje a base de marisco de Primera División. Hablamos del restaurante “El Hórreo” en Antromero, a medio camino, por la antigua carretera, entre Candás y Luanco.
El Hórreo sigue defendiendo a capa y espada el término “marisquería”, casi extinto tras el cierre años atrás de emblemas como “Casa Justo” y “La Zamorana” en Gijón o “La Goleta”, “Marchica” y “Faro Vidio” en Oviedo. Pero, no nos olvidemos, esta casa es una sidrería, no es un restaurante de etiqueta por muchos cochazos que  veamos aparcados a la puerta.

Aquí se respira autenticidad desde el primer momento en el que cruzas su puerta y ves la exposición de bugres (bogavantes), centollos o ñoclas (buey de mar) de tamaño XXL. En ese mismo momento ya eres consciente de que la experiencia no te va a defraudar. A su propietario Richard, genio y figura donde los haya, te lo encontrarás detrás de la barra respaldado en sala por su hijo Héctor y su mujer defendiendo con maestría los fogones.

El restaurante cuenta de tres zonas: unas primeras mesas en la zona de la entrada, un comedor anexo y después una terraza exterior muy agradable desde donde puedes contemplar la belleza del Mar Cantábrico mientras disfrutas de un desfile de antenas y tenazas.

En esta ocasión fuimos dos parejas al mediodía. Abrimos boca con unos percebes, en su punto de sal, sabrosos y de tamaño medio tirando a grande. Queríamos quisquilla, pero llegamos un poco tarde, ya que era  domingo y se les habían acabado tras haber tenido un fin de semana completo de reservas.  Las suelen tener exquisitas.

Seguimos con los tacos de bonito con tomate confitado que nos pareció un platazo. ¡Ya quisieran muchos atunes rojos tener ese sabor! Tanto la textura del tomate como la del bonito de 10. La salsa es para no dejar de mojar pan.

Continuamos con un bogavante grande para compartir. La pieza, cercana a los dos kilos, estaba perfecta en el punto de plancha y con una potencia de sabor en la cabeza increíble.

Aunque aquí los mariscos suelen tener más fama, los pescados también son de primerísima calidad. La razón se debe a que “El Hórreo” cuenta con un barco  propio faenando. De ahí el prestigio de su lubina o el rodaballo, ya sea al horno o a la espalda.
Nos decantamos por otro pez estrella, el virrey al horno. Le dan una preparación sencilla, con un toque ácido del limón, sin ajo ni cebolla, patatines panadera y sólo un poco de salsa marinera.

Para despedir la faena apostamos por un postre que aún me tiene flotando: el tatín de manzana confitada con helado de yogur. Es un hojaldre caliente sobre el que “posan” la bola de helado. Es una ración abundante, ideal para compartir. También pedimos un milhojas de merengue con bola de helado de turrón, buenísimo.

Hay personas que tildan este sitio de caro, pero la calidad del género es indudable y, claro está, hay que pagarla. El marisco de la zona y “vivo” hacen de este restaurante un lugar único.

En “El Hórreo” en cualquier momento puedes ver a un percebero llegar recién salido del Cabo Peñas o a un mariscador cargado de centollos y bugres. Los pescadores de la zona hacen la faena en esta costa y siempre, salvo “mala mar”, la mejor captura es para Richard. Por eso nunca defrauda.

En esta ocasión no ponemos la cuenta porque fuimos invitados por la pareja que nos acompañaba.

Y ya sabéis, cuando os apetezca pegaros un buen recital a base de marisco, esta es sin duda una excelente elección.

J.V.

Sidrería – Marisquería «El Hórreo»

Lugar Antromero, s/n, 33449 Luanco, Asturias
Reservas: 984046622
Lunes (cerrado)

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