Bar Blanco Restaurante – Cangas del Narcea
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Bar Blanco Restaurante – Cangas del Narcea

fartucate.netSituado en la calle Mayor de Cangas del Narcea, zona peatonal donde se encuentran numerosos bares, el Bar Blanco es un clásico de esta villa, famoso por sus compuestas y por el altísimo nivel de cocina elaborada que ofrece Pepe Ron, sin duda uno de los mejores cocineros de Asturias, que junto con los platos tradicionales que firma su madre, doña Engracia Linde, ofrecen dos tipos de cocina que combinan a la perfección. Pepe Ron es además un cocinero con una gran capacidad creativa, que utiliza las técnicas más sofisticadas, siempre sobre producto cercano y de primera calidad, lo que le ha llevado a lograr numerosos premios en concursos de pinchos y tapas, como el último obtenido en el XIII Concurso Nacional de Pinchos y Tapas 2017 de Valladolid donde logró el subcampeonato con su especial “pepito de ternera”.

Mención especial merece también su hermano Quique Ron, encargado de la barra y la sala así como de los vinos y la coctelería, aspecto este último muy exitoso en este local, donde la hora del vermut con sus compuestas y vermuts especiales es una tradición con mucho arraigo.

Al entrar en el Bar Blanco, te encuentras con un bar antiguo, con su larga barra a un lado y mesas al otro. Su aspecto y decoración, tras más de medio siglo abierto, apenas ha cambiado nada, lo mismo que su fachada que al igual que su interior, en nada hace presagiar que se trata del mejor restaurante de Cangas del Narcea y uno de los mejores de Asturias, a pesar de sus precarias instalaciones, que evidentemente están muy por debajo de otros restaurantes con su nivel de cocina o inferior.

La zona de bar es perfecta para tomar el vermut o unos vinos, pero algo ruidosa para comer o cenar, sobre todo si hay mucha gente de pie frente a la barra, que es lo más habitual. Para comer o cenar más tranquilos, hay un pequeño comedor con capacidad para poco más de catorce personas, separado de los ruidos y muy acogedor a pesar de su vetustez.

En conjunto el local resulta entrañable y su cocina es sin duda un referente gastronómico de Cangas del Narcea y de todo el suroccidente asturiano.

En nuestra última visita el pasado 9 de febrero, pudimos disfrutar de una sensacional cena, cómodamente ubicados en el comedor y bien resguardados del frío extremo que había en el exterior. Éramos cinco y decidimos dejar a criterio de la casa el menú que íbamos a tomar, pues una vez visionada la carta, prácticamente todo era de nuestro gusto.

Comienzo inmejorable con una riquísima crema de sopas de ajo, una auténtica exquisitez y muy apropiada en uno de los días más fríos del año.

Croquetas cremosas de jamón del bueno.

Así las llaman en su carta y es verdad. Están realmente deliciosas con la bechamel en punto perfecto de cremosidad y rebozado fino y plenamente integrado.

Alcachofas de temporada a la plancha con romesco y jamón ibérico crujiente.

Alcachofas excelentes, sin las hojas más externas, muy sabrosas y planchadas en su punto para mantener textura. La salsa romesco inmejorable, mezcla de sabores del plato en perfecta armonía con la aportación del jamón ibérico crujiente, que redondea igualmente el equilibrio de texturas con una sensación muy agradable al entrar en boca.

Huevo de invierno con trufa.

Huevo a 63°, puré trufado, boletus, jugo de perdiz y trufa de temporada. Un plato espectacular en todos los aspectos, sublime y a la vez explosivo, sabor eterno y con todos sus ingredientes marcando presencia en un equilibrio impecable. Un gran plato.

El steak tartare del Blanco.

Nueva genialidad. Carne muy sabrosa y tierna, bien cortada y con los sabores de todos los componentes del plato sin perder el suyo original. La entrada en boca, tanto por los sabores como por la textura es realmente genial.

Arroz meloso de oricios, setas shitake y zamburiñas.

Todos los ingredientes que “acompañaba” el arroz eran de primera y estaban riquísimos, pero hacían eso, “acompañar”, porque no estaba integrados en el arroz. Aun así el plato estaba bueno y el arroz en su punto.

Cachopinos de jabalí al Oporto con boletus y puré de manzana.

Los cachopinos de jabalí estaban exquisitos, carne tierna muy sabrosa y apropiada para cocinar al Oporto. Los boletus eran también muy buenos aunque algo fuertes y no nos pareció que mejorasen el plato, lo mismo que el puré de manzana que también estaba muy rico.

Fresas maceradas con naranja y vainilla con un cremoso de leche merengada.

El nombre del postre ya lo dice todo. Una “Llambionada” deliciosa y muy bien equilibrada.

De bodega optamos por un vino blanco elaborado en Cangas del Narcea por la Bodega Dominio del Urogallo de Nicolás Marcos, Las Yolas, vino con cuerpo por su fermentación y crianza durante algo más de un año y embotellado sin clarificar ni filtrar, cuyo nombre se debe a que está elaborado por la mujer de Nicolás Marcos que se llama Yolanda y una amiga del mismo nombre.  Monovarietal de Albillo, uva desgranada a mano y pisada con los pies. Un gran vino.

También tomamos un tinto, Baigorri crianza 2014, un Rioja moderno elaborado con Tempranillo, Garnacha y pequeñas proporciones de otras variedades. 14 meses en barricas de roble francés y americano y el resto en botella, es un vino elegante, sedoso y muy fresco. Un buen vino a precio muy interesante.

No faltó un excelente gin tonic preparado por Quique Ron, punto final perfecto a una formidable cena con una buena relación calidad/precio.

Finalizamos recordando que el Bar Blanco es también un excelente sitio para disfrutar de los platos de cuchara más tradicionales. Fabada, Pote Asturiano, Fabes con cocochas y almejas y los garbanzos con chipirones y langostinos son los que más demanda tienen.

M.M.